Los ecos del Jihad y las cruzadas siguen revoloteando en la ya golpeada tierra, las religiones, actos y rituales creados por los humanos para contactarse con lo divino, han sido completamente cambiados y desvirtuados de lo que alguna vez fue su función curar a la humanidad, pero no me refiero a los sacerdotes antigüos que eran también diestros curanderos, sino el curar el espíritu, lo intocable del ser humano, la comunión con la naturaleza,, lo que mucha gente hoy llama “alma”.
Me molesta profundamente como han evolucionado las religiones, los musulmanes en nombre de Alá no dudan en autodestruirse, llevándose en el acto cientos de personas que poco o nada tienen que ver con los fanatismos. La iglesia católica goza de un pasado ejemplar, dominador de los siervos en la edad media, a quienes les decían “es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico lo haga al reino de los cielos”, algo bastante hipócrita, si se tiene en consideración que la iglesia ostentaba más de la mitad de los terrenos y que sus altos cleros gozaban del oro que tenia al resto muerto de hambre. No entraré a temas más complicados como la “Santa” Inquisición, pues si bien nada tenía de santa, poco tiene que ver con lo que quiero desarrollar, que es la falta de eje que poseen las distintas “casas de dios”.
Dejando de lado los horrores cometidos en el pasado en nombre de un ser supremo que según entendemos sólo quiere paz y amor (nuevamente la contradicción), quiero llegar a otro tema, el cual para entender más fácilmente propongo una breve historia (de la cual no recuerdo su autor). Imagínense que están en un círculo del cual no pueden moverse, y al medio se encuentra un elefante, en cada parte del círculo se encuentran distintas personas las cuales ven sólo una parte del enorme mamífero, unos sólo lo ven de frente, e ignoran que tenga cola, otros sólo lo miran por detrás, y están seguros que no existen colmillos, mientras que otros lo ven de frente y en vez de ver dos orejas ven una. Más tarde la gente se reúne y discute sobre como es este grandioso paquidermo, al cada uno tener una visión distinta comienzan a luchar y incomprenderse, desatando luego una guerra.
La historia puede parecer exagerada, pero al igual que los supuestos de economía, lo hago para que se entienda que lo mismo pasa con la religión hoy en día. Las distintas religiones no son más que distintas visiones (refiriéndome a las monoteístas), sobre un mismo ser, todas giran en torno a un ser benevolente, y se darían cuenta y so se hallaran tan ocupadas peleando por tener la razón. La religión nace con la cultura, probablemente si Juan Pablo II hubiese nacido en la India sería un excelente Hindú, quien sabe, quizas un faquir, pero difícilmente un Papa católico, por lo mismo es que no hay hindis en la nativa América, pues un dios con forma de elefante hubiese sido una locura en un lugar donde el oso (en Norteamérica) era el mamífero más colosal.
En esta era de globalización creo que hay que abrir los ojos, las religiones deberían tomar sus misiones iniciales y luchar juntas por el bienestar de la tierra, en algún momento todos tendrán que alabar a Dios, no a Yahve, Alá o Krishna, todos deberán darse cuenta que lo que está al medio es lo mismo, que el camino es diferente pero igualmente válido, y de una vez tirar juntos la misma cuerda, sin conflictos de por medio.
Me molesta profundamente como han evolucionado las religiones, los musulmanes en nombre de Alá no dudan en autodestruirse, llevándose en el acto cientos de personas que poco o nada tienen que ver con los fanatismos. La iglesia católica goza de un pasado ejemplar, dominador de los siervos en la edad media, a quienes les decían “es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico lo haga al reino de los cielos”, algo bastante hipócrita, si se tiene en consideración que la iglesia ostentaba más de la mitad de los terrenos y que sus altos cleros gozaban del oro que tenia al resto muerto de hambre. No entraré a temas más complicados como la “Santa” Inquisición, pues si bien nada tenía de santa, poco tiene que ver con lo que quiero desarrollar, que es la falta de eje que poseen las distintas “casas de dios”.
Dejando de lado los horrores cometidos en el pasado en nombre de un ser supremo que según entendemos sólo quiere paz y amor (nuevamente la contradicción), quiero llegar a otro tema, el cual para entender más fácilmente propongo una breve historia (de la cual no recuerdo su autor). Imagínense que están en un círculo del cual no pueden moverse, y al medio se encuentra un elefante, en cada parte del círculo se encuentran distintas personas las cuales ven sólo una parte del enorme mamífero, unos sólo lo ven de frente, e ignoran que tenga cola, otros sólo lo miran por detrás, y están seguros que no existen colmillos, mientras que otros lo ven de frente y en vez de ver dos orejas ven una. Más tarde la gente se reúne y discute sobre como es este grandioso paquidermo, al cada uno tener una visión distinta comienzan a luchar y incomprenderse, desatando luego una guerra.
La historia puede parecer exagerada, pero al igual que los supuestos de economía, lo hago para que se entienda que lo mismo pasa con la religión hoy en día. Las distintas religiones no son más que distintas visiones (refiriéndome a las monoteístas), sobre un mismo ser, todas giran en torno a un ser benevolente, y se darían cuenta y so se hallaran tan ocupadas peleando por tener la razón. La religión nace con la cultura, probablemente si Juan Pablo II hubiese nacido en la India sería un excelente Hindú, quien sabe, quizas un faquir, pero difícilmente un Papa católico, por lo mismo es que no hay hindis en la nativa América, pues un dios con forma de elefante hubiese sido una locura en un lugar donde el oso (en Norteamérica) era el mamífero más colosal.
En esta era de globalización creo que hay que abrir los ojos, las religiones deberían tomar sus misiones iniciales y luchar juntas por el bienestar de la tierra, en algún momento todos tendrán que alabar a Dios, no a Yahve, Alá o Krishna, todos deberán darse cuenta que lo que está al medio es lo mismo, que el camino es diferente pero igualmente válido, y de una vez tirar juntos la misma cuerda, sin conflictos de por medio.
pd: disculpas a cualquier religioso si se siente ofendido, o escribí mal algún nombre determinado.
