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martes, 24 de febrero de 2009

Baño en el Ganges

Me levanté a las 5 de la mañana con el cielo aún oscuro y un frío proveniente de la falda de los Himalayas que calaba profundamente mis huesos.
El camino hacie el Ganges fue una experiencia por si misma. Un poco a las afueras del río se podía observar decenas de personas construyendo improvisadas fogatas con basura para guarecerse , cual trinchera, del frío abrazo del viento.
Mientras caminaba a la orilla del mítico río, no podía dejar de impresionarme la devoción de cientos peregrinos hindúes, quien, ante mi asombrada mirada, sambullían sus semi-desnudos cuerpos en las gélidas aguas.
Me sentía como un extranjero, un invasor de otra galaxia que venía con las manos estiradas esperando recibir al menos una gota de la fuerza de voluntad que esta gente derramaba por sus poros.
El azul manto del alba seguía cubriendo el cielo de forma imperial, sólo siendo interrumpido ocacionalmente por un barco de papel con velas encendidas, esas hermosas embarcaciones fabricadas para recordar a los padres fallecidos, botes orgullosos que se pasean indefensos por el ancho río sagrado.
Derrepente, y sin previo aviso, algo sucedió. Mi madre decidió lanzarse al río, decisión que hice mía de inmediato. De un segundo a otro dejé de ser un extranjero, ahora era un peregrino más, dispuesto a bautizarme en aguas ajenas. Dejé mi ropa a un costado y decendí en ropa interior a las tiernas fauces de madre del Ganges, conté hasta 3, y olvidando el frío, dejé que cada poro y centímetro de mi cuerpo respirara esta agua sagrada.
Luego de la agitación y fuera del río, secando mi cuerpo, medité sobre lo que acababa de vivir. Es increíble como en estos tiempos donde abunda la Conexión inalámbrica pero falta la comunicación personal, miles de Quijotes se lanzan a un ritual ajeno a la cultura del marketing y el entertainment.
Vicente huidobro dijo una vez en su poema "Altazor": "Silencio, la tierra va a dar a luz un árbol", ahora yo digo: "Silencio, un hombre se funde y comulga con la naturaleza, Silencio, el hijo pródigo a vuelto a los brazos de su madre".

miércoles, 4 de febrero de 2009

Escúchame, te estoy hablando

Solo desde lo alto miras tu creación
Solo, realmente solo
Aún siendo omnipresente estás abandonado
formas parte del todo porque eso eres... todo lo que hay
Mente solitaria omnipresente que maneja su futuro y su pasado,
mas sabe que nunca encontrará a alguien igual a si mismo,
porque no hay como tú
Omnipotente para crear todo menos una compañera con tus mismas capacidades, ya que si lo lograras ¿Sería ella omnipotente también? ¿Lo suficiente para hacerte desaparecer a ti? ¿Oh hombre celestial?
¿Puede tu potencia infinita cambiar el destino que tu mismo diseñaste y conoces de memoria?
¿Oh ser omniconciente?
De ser así, no todo lo sabrías
De ser así, no podrías hacerlo todo
Bajarías de tu trono para sentarte entre los mortales
"los imperfectos"
Entre lágrimas y risas notarás que tu creación te ha creado
Como dijo tal filósofo: "Lo imperfecto no puede crear la perfección"
Por lo mismo te creamos humano, demasiado humano, con mañas y contradicciones, con celos y pasiones
Hermosa perfección imperfecta, fruto del misterio de nuestras cabezas

lunes, 13 de octubre de 2008

Autorretrato

¿Quién soy? Sino un manojo de experiencias con ojos penetrantes

un filósofo lleno de preguntas

un niño con respuestas

un romántico fuera de su época

un explorador por naturaleza

¿Quién soy? Sino una historia en desarrollo

un río torrentoso

un halcón vigilante

un lago en reposo

¿Quién soy? es una pregunta que le debo respeto

sólo sé que me conozco lo suficiente para saber que nunca llegaré a conocerme por completo.

miércoles, 7 de mayo de 2008

Calidoscopio de grandeza

(Éste es algo de Expresión escrita sobre mi comuna)
Despierto un sábado por la mañana, abro las ventanas de mi pieza e inhalo profundamente el frío aire precordillerano que abunda en mi hogar. Me voy a la ducha y dejo que la torrentosa agua galope cual cascada sobre mi cabeza mientras reflexiono sobre el azar que es la vida ¿Quién iba a imaginar que “La Dehesa de Santiago del Nuevo Extremo” fundada en 1540 por Pedro de Valdivia sería más tarde mi hogar? ¿Habrá recostado él su cansada espalda en los pastos que hoy conforman mi patio? ¿Serán las tierras anteriormente compradas por Don Francisco de Paule de Barrenechea el porqué del nombre de la comuna? Muchas de estas incógnitas no las resolví, es más, en la mayoría no recibí respuesta alguna, pero si me hizo pensar en mi comuna y en la gente que en ella vive.
Me causa asombro pensar que vivo en la comuna más grande de Santiago, si bien no somos la con mayor cantidad de habitantes, nuestras fronteras coquetean alegremente con las lejanas pampas trasandinas. Tierra es también Lo Barnechea de singulares contrastes, basta cruzar “el puente nuevo” con la mirada, para encontrar casas de cartón y a sólo unos metros de estas frágiles estructuras, acomodadas casas que albergan brillantes convertibles. No menos extraño es mirar el espeso humo de las micros, cuando detrás de él se logra divisar un alegre “Huaso” volviendo del Cuasimodo.
Al volver a mi casa, me acuesto en las suaves sabanas blancas y vuelvo a pensar en donde vivo, un lugar como muchos, pero uno que alberga no sólo la historia de Pedro de Valdivia o de Vicente Dávila Larraín, sino también la de toda mi vida.

Aswan, Egipto

Aswan, Egipto

Nueva Delhi, India

Nueva Delhi, India