Pelo platinado, pinta de
Dandy y viejo pascuero de las
lucas, a simple vista el empresario minero
Leonardo Farkas no parece más que un populista excéntrico, un fenómeno
freak de
la torcida farándula criolla, pero por más que parezca increíble mi querido lector, hay mucho más de
Leonardo Farkas de lo que se ve en la superficie.
Farkas bien podría encarnar un viejo estilo de vida (prostituido hasta el cansancio por muchos y trabajado por pocos) me refiero al siempre sabio "
Carpe Diem".
Unir a
Farkas con una filosofía de vida puede sonar tan descabellado como hablar de la poesía de Eduardo
Frei (Dios quiera que nunca exista), pero en realidad si miramos a fondo podemos percatarnos que en realidad
Farkas es un hombre extremadamente sabio, o bien un tonto con suerte.
¿Cuántos millonarios de novelas (y la vida real) conocemos que amasan incesablemente su fortuna y luego mueren sin haberla disfrutado? La lista es larga, y aprovechando los tiempos navideños nombro el personaje más idóneo para la situación, don
Ebenezer Scrooge, el
recontraconocido "
platudo" de la obra de Charles
Dickens que vive un vida repleta en monesas y vacía espiritualmente. Este tipo de hombre es el arquetipo rechazado por la sociedad del empresario avaro, codicioso y triste, es ahí donde entra
Leonardo.
Farkas, al contrario de la mayoría de su extirpe, es un hombre que se dedica más a disfrutar la vida que ha acrecentar sin objetivo alguno su fortuna. El tiene claro que no siempre tuvo dinero y que no siempre lo tendrá, por lo mismo no escatima en lujos y opta por costosos autos, largas
limusinas (¿o
Limosnasinas?) e inclusive un viaje al espacio. Cualquier persona (incluyéndome en un principio), podría creer que estamos frente a un completo imbécil, un buen músico (¿dije bueno?) de pésimo manejo de dineros, una estrella fugaz en la vida de los ricos y famosos que pasará brillando fuerte pero rápidamente.
Ahora el tema es el siguiente, ¿es realmente tonto, o son otros lo idiotas? Si pensamos más detenidamente,
Farkas es un ejemplo de alguien que vive el presente y no está preocupado de lo que sucederá ni de lo que ya figura en almanaques y libros de historia, de alguna forma (un poco excentrica)
Leonardo deja un mensaje potente, el de aprender a vivir la vida sin temor a hacer el ridículo, el aprender a no planear tanto y actuar más, disfrutar a concho lo que se vive y tirar billetes por montones. Aún cuando existen diversas opiniones sobre sus intenciones, su turbiedad o su dudoso tinte del pelo, hay una cosa que
Farkas nos entrega (no señora, no diez
lucas), nos entrega la visión clara de alguien que vive el momento sin preocuparse del "que dirán" o de irse a la segura, alguien bajo la filosofía del
Carpe Diem.
PD: Para los que crean que esto debería ir en el libro de "Odas elementales" de
Neruda como "Oda a
Farkas", les pido tomar a dicho empresario como un simple ejemplo y no condenar el escrito por culpa de las cosas "poco cristianas" (¡Que termino más interesante!) que haya efectuado dicho personaje.